Cuestionario sobre acoso sexual: ¿He sido víctima de acoso sexual?

Reflexione sobre comentarios sexuales no deseados, presión, contacto físico y violaciones de límites en contextos laborales, académicos, románticos y digitales. Esta autoevaluación tiene como finalidad brindarle una mayor comprensión personal, no un diagnóstico legal ni clínico.

Responda según lo que haya experimentado realmente, incluso si duda de que «cuenten» como tal. Elija la opción que mejor refleje el patrón general y recuerde que este cuestionario está únicamente destinado a la autorreflexión, no a emitir una resolución legal ni un diagnóstico clínico.

1 / 19

1. ¿Con qué frecuencia alguien le ha hecho bromas, comentarios o «cumplidos» de contenido sexual que le resultaron incómodos o no deseados?

Rara vez o nunca, y normalmente me siento respetado/a.
Ha ocurrido una o dos veces, pero no se convirtió en un patrón.
Ha ocurrido más de una vez y con frecuencia me he sentido incómodo/a u objeto/a.
Ocurre repetidamente y los comentarios me resultan intrusivos, sexualizados o degradantes.

2. Si expresó su malestar o intentó cambiar de tema, ¿cómo solía responder habitualmente la otra persona?

Se dio cuenta y se retractó o se disculpó.
Parecía inseguro/a, pero la conducta cesó en su mayor parte.
Lo minimizó, me tomó el pelo o actuó como si yo exagerara.
Ignoró mi malestar y continuó igualmente.

3. ¿Con qué frecuencia ha sentido presión para mantenerse educado/a, reír para hacer pasar la situación o evitar el conflicto, aun cuando los comentarios sexuales traspasaran sus límites personales?

Casi nunca; normalmente me siento seguro/a al responder con sinceridad.
A veces, especialmente en situaciones incómodas.
Con frecuencia, porque temo generar tensión, vergüenza o represalias.
Muy a menudo; siento que debo gestionar la situación para protegerme.

4. ¿Alguna vez alguien ha vinculado su atención, aprobación, oportunidades, calificaciones, propinas, turnos o favores con su disponibilidad sexual o coqueteo hacia usted?

No, no he experimentado eso.
Algo pareció ligeramente sugerente, pero permaneció indirecto e impreciso.
Sí, he sentido presión implícita por parte de alguien con influencia social o práctica.
Sí, hubo presión clara o una expectativa directa vinculada al poder, a la oportunidad o a una recompensa.

5. ¿Con qué frecuencia alguien le ha tocado de forma sexualizada o excesivamente familiar sin que usted lo deseara?

Nunca, o solo de maneras que sentí claramente consensuales y apropiadas.
Una o dos veces, de forma que me pareció dudosa o incómoda.
Más de una vez, y sentí que no se respetaba mi espacio personal ni mis límites corporales.
Sí, y me resultó claramente no deseado, invasivo o difícil de detener en ese momento.

6. En mensajes electrónicos, SMS o redes sociales, ¿con qué frecuencia ha recibido contenido, comentarios o solicitudes de carácter sexual que no deseaba?

Rara vez o nunca.
Ocasionalmente, pero normalmente cesaban tras mi falta de respuesta.
Repetidamente, incluso cuando mostré poca disposición o me sentí incómodo/a.
Con frecuencia, incluidos mensajes explícitos, imágenes o solicitudes tras una clara señal de desinterés.

7. Cuando alguien mostraba interés sexual o romántico en usted, ¿qué tan bien respetó sus límites personales?

Generalmente respetó mi ritmo y mi respuesta.
Hubo pequeñas infracciones de límites, pero normalmente corrigió su actitud.
Siguió probando sus límites o insistiendo tras haberle indicado que no.
Ignoró o cuestionó repetidamente mis límites.

8. ¿Con qué frecuencia ha dudado de sí mismo/a porque la otra persona presentó la conducta como una broma, coqueteo o gesto «amable»?

Rara vez; normalmente tengo claridad sobre lo que es apropiado.
A veces, especialmente si la situación era ambigua.
Con frecuencia; me he preguntado si estaba exagerando, aun sintiéndome incómodo/a.
Muy a menudo; la confusión y la duda de mí mismo/a han dificultado confiar en mis propios límites.

9. ¿En qué medida el miedo a consecuencias sociales, represalias o ser etiquetado/a como difícil ha influido en su forma de responder?

Poco; normalmente me siento capaz de expresarme o retirarme.
Un poco, dependiendo de la persona o del entorno.
Bastante; la preocupación por las consecuencias moldeó mis decisiones.
Mucho; el miedo a las consecuencias me mantuvo en silencio o en conformidad.

10. ¿Le han dirigido rumores sexuales, comentarios repetidos sobre su cuerpo o preguntas intrusivas sobre su vida sexual?

No, o no de una manera que me pareciera personal o dirigida específicamente a mí.
Un poco, pero me pareció aislado más que persistente.
Sí, y me hizo sentir expuesto/a, avergonzado/a o reducido/a a mi apariencia física.
Sí, ha sido persistente o público hasta el punto de resultar humillante o amenazante.

11. ¿Con qué frecuencia ha cambiado su ruta, horario, asiento, configuración de chats o planes sociales para evitar la atención sexualizada de alguien?

Casi nunca.
Ocasionalmente, como medida preventiva.
Con regularidad suficiente como para afectar su rutina o bienestar.
Con frecuencia; evitar a esa persona o situación se ha convertido en un patrón claro.

12. Al recordar esas interacciones, ¿en qué medida se sintió respetado/a como persona, en lugar de ser tratado/a como un objeto sexual?

Mayoritariamente respetado/a.
Ambivalente; algunos momentos fueron incómodos, pero sin intensidad.
Con frecuencia no respetado/a; me sentí reducido/a a mi cuerpo o a mi disponibilidad sexual.
Claramente no respetado/a; la conducta me pareció humillante, arbitraria o depredadora.

13. En entornos grupales como el trabajo, la clase, fiestas o círculos de amistades, ¿con qué frecuencia alguien ha intensificado su atención sexual debido a la presencia de otras personas o sus risas?

Rara vez o nunca.
Una o dos veces, pero no continuó.
Ha ocurrido varias veces y la dinámica grupal dificultó mi capacidad de respuesta.
Ha sido un patrón recurrente, especialmente cuando la persona se sentía protegida por el grupo.

14. Si estuvieron involucrados alcohol, escenarios nocturnos, viajes compartidos o espacios privados, ¿qué tan seguro/a y libre se sintió para decir «no»?

Normalmente me sentí seguro/a y capaz de tomar mis propias decisiones.
Algunas veces me sentí ligeramente incómodo/a, pero aún así pude establecer límites con relativa facilidad.
Con frecuencia me sentí presionado/a, acorralado/a o menos capaz de retirarme cómodamente.
Me sentí significativamente atrapado/a, presionado/a o en peligro en esas situaciones.

15. ¿Con qué frecuencia alguien le ha pedido fotos de contenido sexual, detalles íntimos o intimidad física tras haberle manifestado ya su desinterés o haber dicho «no»?

Rara vez o nunca.
Una vez, o de una manera que cesó bastante rápido.
Más de una vez, a pesar de señales claras de mi incomodidad.
Repetidamente, incluso tras una negativa explícita o una retirada clara.

16. ¿Con qué frecuencia alguien ha utilizado su edad, estatus, experiencia, popularidad o autoridad para hacer que la conducta sexual resultara más difícil de rechazar?

No he experimentado realmente esa dinámica.
Quizá hubo un ligero desequilibrio, pero no me resultó claramente coercitivo.
Sí, el desequilibrio me hizo sentir presionado/a o menos libre para responder con sinceridad.
Sí, esa diferencia de poder fue una razón fundamental por la que la situación me pareció coercitiva o insegura.

17. Tras estas experiencias, ¿qué intensidad de estrés persistente, angustia, vergüenza, ira o hipervigilancia ha notado?

Poca o ninguna.
Alguna molestia temporal, pero desapareció bastante rápido.
Una angustia notable que me acompañó durante un tiempo.
Una angustia intensa y persistente que sigue afectando mi bienestar o funcionamiento.

18. ¿En qué medida coinciden estas interacciones con un patrón de conducta sexualizada repetida, más que con un malentendido ocasional y aislado?

Principalmente no coinciden con ese patrón.
Hubo algunos momentos preocupantes, pero el patrón es limitado.
Existe un patrón evidente que va más allá de un único episodio aislado.
Existe un patrón fuerte y repetido de conducta sexualizada no deseada.

19. En conjunto, al tomar distancia y observar la situación en su totalidad, ¿qué tan fuertemente percibe estas experiencias como acoso sexual, en lugar de una simple incomodidad social habitual?

Principalmente parecen una torpeza normal o una incomodidad aislada.
Algunos aspectos me preocupan, pero aún dudo sobre su gravedad.
Muchos aspectos parecen violaciones significativas de límites o señales de advertencia de acoso.
Claramente se sienten como acoso sexual o conducta sexualizada coercitiva.