Cuestionario: ¿Fui abusado sexualmente en la infancia?

Explora posibles violaciones de los límites sexuales en la infancia y su impacto duradero mediante un cuestionario de autorreflexión informado sobre el trauma, centrado en la memoria, la sensación de seguridad, la confianza y los desencadenantes. Esta herramienta educativa no constituye un diagnóstico.

Responde basándote en tus recuerdos generales y tus reacciones actuales, no en un momento aislado. Si alguna pregunta te resulta abrumadora, haz una pausa y vuelve a ella más tarde. Este cuestionario tiene únicamente fines de autorreflexión y no puede confirmar si ocurrió o no un abuso.

1 / 22

1. Al mirar hacia atrás, ¿con qué frecuencia una persona mayor o con más poder difuminó tus límites personales de una manera que ahora te resulta incómoda?

No me identifico con este patrón.
Quizá hubo algunos momentos poco claros, pero no destacan especialmente.
Puedo recordar varios momentos que me parecían inapropiados, aunque entonces los minimizara.
Este patrón me resulta familiar y claramente preocupante al mirar hacia atrás.

2. De niño/a, ¿con qué frecuencia la atención de un adulto o un joven mayor te hacía sentir especial, pero también confusa, invasiva o excesivamente intensa?

Eso no formó parte de mi experiencia.
Recuerdo cierta incomodidad, pero me parecía limitada o aislada.
Ocurrió con suficiente frecuencia como para que aún hoy reconozca esos sentimientos encontrados.
Sí, a menudo me sentía atraído/a, inquieto/a o presionado/a por ese tipo de atención.

3. ¿Con qué frecuencia el contacto físico, los comentarios, las bromas o los juegos a tu alrededor tenían una connotación más sexual de lo que resultaba apropiado para tu edad o nivel de comprensión?

No recuerdo haber vivido ese tipo de experiencia.
Quizá hubo momentos leves u ocasionales así.
Recuerdo situaciones repetidas que ahora me parecen claramente inapropiadas.
Esas experiencias me resultan inequívocas y siguen destacando con fuerza.

4. ¿Con qué frecuencia la diferencia de edad, la autoridad, la dependencia o el miedo hacían que te resultara difícil decir «no» o salir de una situación?

Eso no formaba parte de mi infancia.
Sentí ese desequilibrio de vez en cuando, pero sin mucha intensidad.
A menudo me sentía menos poderoso/a e inseguro/a sobre cómo protegerme.
La sensación de ser incapaz de negarme o escapar fue una parte fundamental de la experiencia.

5. ¿Con qué frecuencia se esperaba que guardaras en secreto algo que te dejaba inquieto/a, avergonzado/a o asustado/a?

No me identifico con eso.
Quizá hubo pequeños momentos de secreto, pero me parecían limitados.
El secreto formaba parte de algunas experiencias y aún hoy me molesta al pensar en ello.
Sentirme fuertemente obligado/a a callar era emocionalmente muy pesado.

6. ¿Con qué frecuencia alguien parecía ir probando tus límites gradualmente, dificultando que percibieras cuándo las cosas habían ido demasiado lejos?

No reconozco ese patrón.
Quizá una o dos veces, pero no me parece central.
Sí, puedo identificar un patrón de presión gradual sobre mis límites.
Esa escalada lenta me resulta muy familiar en mi experiencia.

7. De niño/a, ¿con qué frecuencia te pareció más seguro quedarte paralizado/a, complacer a los demás o guardar silencio que resistirte o protestar?

Ese no era mi patrón.
Ocurrió ocasionalmente cuando me sentía inseguro/a.
A menudo respondía desconectándome o aceptando lo que pasaba para sentirme seguro/a.
Quedarme paralizado/a o ceder me parecía mi principal respuesta de supervivencia.

8. ¿Con qué frecuencia temiste que hablar al respecto llevara al castigo, a la incredulidad, al conflicto o a la pérdida de apoyo?

No experimenté ese temor.
Sentí ese temor en cierta medida, pero no de forma constante.
A menudo esperaba consecuencias negativas si hablaba.
El temor a las consecuencias fue intenso y me mantuvo en silencio.

9. Al pensar en tu infancia, ¿con qué frecuencia notas lagunas o recuerdos confusos relacionados con ciertas personas, lugares o situaciones?

Mis recuerdos me parecen mayoritariamente claros en este aspecto.
Notó cierta imprecisión, pero no me parece especialmente cargada emocionalmente.
Hay lagunas significativas o fragmentos confusos que destacan claramente para mí.
Las lagunas o la confusión en la memoria me resultan intensas y estrechamente vinculadas al malestar.

10. ¿Con qué frecuencia has dudado de si algo «realmente contaba», porque se minimizó, se trató como broma o se consideró normal?

Rara vez cuestiono mis límites de esta manera.
He tenido algunas dudas al respecto.
A menudo me pregunto si lo ocurrido fue lo bastante grave como para nombrarlo.
Minimizarlo y dudar de mí mismo/a ha sido una parte importante de cómo lo he procesado.

11. ¿Con qué frecuencia dudas de tus propios recuerdos porque nadie los reconoció, confirmó ni te protegió en su momento?

Eso no es un problema importante para mí.
Siento cierta incertidumbre, pero es limitada.
A menudo dudo de mí mismo/a debido a la escasa validación o apoyo recibidos.
Mi autodesconfianza me resulta intensa y estrechamente vinculada a la falta de apoyo en aquel momento.

12. ¿Con qué frecuencia has comprendido, mucho tiempo después, que una experiencia infantil pudo haber traspasado los límites sexuales?

No me identifico con esa comprensión.
Una pequeña parte de mí ha tenido dudas al respecto.
Al aprender más sobre los límites, varias experiencias pasadas han cobrado un nuevo sentido.
Esa comprensión tardía ha sido intensa y ha cambiado la forma en que entiendo mi infancia.

13. ¿Con qué frecuencia aparecen la vergüenza, el asco, la insensibilidad o la confusión cuando surgen temas relacionados con el contacto físico, la sexualidad o la privacidad corporal?

Esos temas normalmente no desencadenan ese tipo de reacción en mí.
En ocasiones noto una leve incomodidad.
Esas reacciones aparecen con bastante frecuencia y me resultan perceptibles.
Esas reacciones son intensas, recurrentes y difíciles de ignorar.

14. ¿Con qué frecuencia te sientes tenso/a, desconectado/a, paralizado/a o inusualmente reservado/a durante muestras de afecto físico, intimidad o situaciones relacionadas con el cuerpo?

Esa no es una reacción habitual para mí.
Ocurre ocasionalmente, pero sin mucha intensidad.
Ocurre con suficiente frecuencia como para que note un patrón.
Es una reacción intensa y frecuente en mi vida.

15. ¿Con qué frecuencia reacciona tu cuerpo antes que tu mente cuando un olor, una frase, un lugar o una dinámica relacional te recuerda una incomodidad infantil?

Realmente no noto ese tipo de respuesta desencadenada.
Lo noto de vez en cuando.
Ocurre con suficiente regularidad como para afectar cómo me siento en ese momento.
Mi cuerpo reacciona con intensidad y rapidez ante esos recuerdos.

16. ¿Con qué frecuencia evitas ciertas prendas de vestir, entornos, conversaciones o cercanía porque algo en ellos te genera una sensación de inseguridad o resulta difícil de explicar?

No evito nada por ese motivo.
Evito algunas cosas ocasionalmente.
La evitación es una parte notable de cómo gestiono mi incomodidad.
Organizo gran parte de mi vida para evitar esos desencadenantes.

17. ¿Con qué frecuencia te resulta más difícil que a otras personas establecer confianza y sentir seguridad emocional en relaciones cercanas?

No me resultan particularmente difíciles.
Pueden resultar un poco más difíciles, según la situación.
A menudo me resultan más difíciles y requieren mucha precaución.
La confianza y la seguridad emocional me resultan profundamente difíciles y son centrales en mis relaciones.

18. ¿Con qué frecuencia te vuelves hipervigilante ante desequilibrios de poder, señales contradictorias o cambios sutiles en los límites con otras personas?

No es algo que note con frecuencia.
Lo noto a veces, pero no domina mis reacciones.
Busco constantemente esas señales porque afectan mi sensación de seguridad.
Estoy intensamente alerta ante esas señales y reacciono rápidamente ante ellas.

19. ¿Con qué frecuencia te retiras, intentas controlar excesivamente las situaciones o mantienes una reserva emocional cuando la cercanía empieza a sentirse vulnerable?

Ese no es mi patrón habitual.
Lo hago ocasionalmente cuando estoy estresado/a.
Es un patrón recurrente para mí en las relaciones.
Es uno de mis hábitos protectores más fuertes.

20. ¿Qué tan difícil te resulta contarle a una persona de confianza experiencias infantiles que pudieron haber traspasado los límites sexuales?

No me resulta especialmente difícil imaginarlo.
Me resulta algo difícil, pero aún posible.
Me resulta muy difícil y está cargado de miedo o vergüenza.
Me resulta casi imposible debido a la intensidad del miedo, la duda o la exposición.

21. ¿Con qué frecuencia los recuerdos o desencadenantes te dejan sintiéndote abrumado/a, desconectado/a o emocionalmente mucho más joven que tu edad actual?

Normalmente no me ocurre eso.
Ocurre ocasionalmente y suele pasar rápidamente.
Ocurre con suficiente frecuencia como para que reconozca el patrón.
Es una respuesta intensa y recurrente que puede resultar abrumadora.

22. Al imaginar buscar apoyo, ¿con qué frecuencia el miedo, la autocrítica o la duda te llevan a minimizar tu propia experiencia?

Normalmente no me minimizo de esta manera.
Notó cierta vacilación o duda sobre mí mismo/a.
A menudo me convenzo de no buscar apoyo porque minimizo lo que siento.
La autocrítica y la duda me impiden fuertemente reconocer la importancia de mi experiencia.